Operación Born en #Qazvin

– ¿A alguien se le ocurre qué hacer para el 16º Encuentro de Alcaldes de la Ruta de la Seda?

– Hombre, aprovechando que el Caspio pasa por Irán, podríamos remodelar el bazar, está hecho unos zorros. Lo podríamos dejar rollo fashion aprovechando tan magno evento cultural, como en Barcelona, y así convertirnos en la Meca del turismo guay de esta parte del mundo.

– Muy buena idea, Reza, pero no vuelvas a blasfemar o doy parte a la polícía moralista.

Y así fue cómo comenzó la Operación Born en Qazvin: se pusieron manos a la obra y hoy se puede usted pasear por un bazar de lo más chic. Tiendas de moda con escaparates donde se cuida hasta el último detalle, cafeterías con ensaladas de rúcula y velitas, patios donde comer y charlar alegremente, y todo el paquete del buen gusto como mandan los cánones para convertirse en la meca turística deseada, con el permiso del profeta. De momento, no ha comenzado la escalada de precios porque los turistas todavía no se han enterado, pero deja que vean las fotos de este verano. Los de la línea fundadora integrista del otro lado, justo donde se acabó el presupuesto de remodelación, lo miran con escepticismo. Se han quedado con todas las tiendas de alfombras y ahora serán menos para quitarse de encima todo el stock, se comenta por los parroquianos en las teterías, mientras juegan una partida de dominó que parece durar siglos. Los del mercadillo, ni se inmutan, siguen vendiendo sus ositos de peluche de dos metros de alto, paños, frutas, bisutería de segunda mano, lo de siempre.

Qazvin es una alegre sorpresa para acabar un día de viaje hacia nuestro último destino en Irán. Lo que no es una sorpresa es verse de nuevo tirado en la carretera por el bus, aunque esta vez hayamos preguntado antes de comprar el billete:

– Hombreeeee, pues claro, directos a la terminal.

Debe de ser el chiste con el que se entretienen en este país, dejar en la cuneta a los turistas, a los pies de los taxistas. Por fortuna, dos damnificados daneses nos ayudan a negociar y repartir el golpe. Después de negociar también en el hotel, ya puestos, damos el preceptivo paseo, visitando las obras del remozado y flamante bazar, al que se le auguran años de gloria y toneladas de selfies en poco tiempo. Cenamos y buscamos un tour para llevarnos a la excursión del día siguiente.

– ¿Un tour? ¿Para qué queréis un tour? Os cojéis un taxi aquí donde os pongo en croquis y andando, no hagáis el canelo.

Seguiremos las indicaciones de la competencia de nuestro hotel, al que efectivamente y como dice su recepcionista, no le llega ni a la altura de las babuchas. Mañana hacia el valle de Alamut, a visitar los castillos de los asesinos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s