Estocolmo, al fin

El espíritu topanista vuela hacia el Norte esta vez.

Después de meses de preparación, todo parecía venirse abajo. Pero el espíritu del maestro se impuso a las adversidades de última hora y ya estamos aquí, en busca de los compañeros de viaje del Camarada Walter. Mañana rodaje, contra todo pronóstico, pero rodaje. Un golpe de suerte, un cambio de billete oportuno, un café y una buena conversación, lo justo para seguir adelante. Próxima parada, Gullmarsplan, veremos qué nos depara el exilio sueco.

Porque todo hay que decirlo: las suecas, o están todas en Benidorm, o lo que camina por Estocolmo no era lo convenido. A lo mejor las tienen expuestas en alguno de los 2.751 museos que hacen del ocio bajo techo la verdadera pasión del sueco medio. Si usted tiene alguna idea o arrebato museístico, sepa que en la Venecia del Norte tiene su sitio, ya no viene de aquí. Si Nobel o la biología tienen el suyo, ¿por qué no lo iba a tener usted?

Un comentario en “Estocolmo, al fin

  1. ¡Gracias por la info, tomo buena nota para presentarles mi proyecto museístico! En cuenta a las suecas, le traslado la duda a un buen amigo que está en Benidorm. ¡Hala, a disfrutar del Norte y del fresquito que deduzco de vuestros atuendos en la foto!
    Juana

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